Fauna y Flora (Habitantes)

Fauna urbana

Vamos a ir describiendo los diversos tipos de habitantes que transitan por las calles de Pádema, de forma genérica:

Pícaros

Niño o adolescente de menos de 15 años, huérfano o perteneciente a una familia pobre que pasa las horas del día en la calle, buscándose la vida. Generalmente se ofrecen a los viandantes para todo tipo de trabajitos: cuidar una montura mientras se hace una compra en un negocio, hacer de guía y ayudante de un forastero en la ciudad, etc. Son bastante numerosos por casi toda la ciudad, incluso en la isla de Sag a la entrada y salida de los espectáculos los días festivos, en las horas diurnas, pero con la caída del sol desaparecen

Bribones

Chicos y chicas de menos de 30 años, pícaros que han sobrevivido a una infancia en las calles.
Estos son los buscavidas que realizan el honroso oficio de los hurtos, robos, estafas y atracos callejeros. También pueden ser una forma de contactar con el crimen organizado, por lo que la mayor parte de los soplones y espías de los inquisidores pertenecen a esta clase. Si bien pueden ser algo agresivos no es común que ataquen, y menos aún que lo hagan con intención de herir a alguien.
Un bribón intenta aprovecharse de la sorpresa y la distracción para cometer un delito. Si las cosas se complican se esfuman como por arte de magia. Suelen estar en pandillas de 1-6, con actitud insolente, vestidos a la última moda (si bien con ropas baratas) y con el aspecto de no tener nada más que hacer que holgazanear en algunos lugares habituales (Plazas, parques, etc.). Casi todos llevan dagas y cuchillos.
Empiezan a aparecer a las 12 de la mañana y aunque con la caída de la noche y el frió o la lluvia suelen retirarse a algún tugurio a divertirse, no se retiran hasta las 3:00 o las 4:00, hora en que cierran los locales nocturnos.

Matones

Esta es la gente que desarrolla una actividad criminal independiente y a menudo violenta. Muchos buscados y condenados, incluso algún convicto o galeote fugado. Rara vez ocurre un asalto en un angosto callejón a la luz del sol, pero al caer la oscuridad empiezan a despertarse como murciélagos.
Furtivos, amenazadores, sus tácticas son la emboscada, la intimidación y la puñalada trapera. Actúan en grupos de dos o tres, y suelen ir armados y acorazados desafiando las leyes en contra de esto. No son asesinos, pero su condición de desesperados, exiliados de la sociedad, les lleva a hacer lo necesario para conseguir un buen botín. Si alguien lleva una gran cantidad de oro encima no le conviene ir pregonándolo por las tabernas a las que vaya, so pena de verse con el gaznate rajado una oscura callejuela, sangrando hasta morir y despojado hasta de cuerdas vocales para gritar “¡A mi la guardia!”.
Para poder verles más…hum… relajados, y observar su comportamiento en sociedad, hay que visitar las tabernas del puerto pasadas dos horas desde la media noche, cuando ya disminuye la rentabilidad de su negocio. Puede que algunos resulten familiares: No pocas de sus caras dan un torvo toque artístico al tablón de anuncios de Busca y Recompensa del palacio de Justicia; y sus nombres y delitos son anunciados por los Pregoneros del Cuerpo de Mensajeros del Consejo.
No hay ningún gremio que proteja a este colectivo de varios millares, pues son muy difíciles de controlar, y rara vez aceptan otras normas que las propias…como consecuencia suelen morir por la espada, o en la horca, o pudrirse en las mazmorras de La Torre, si es que no han tenido antes la suerte o el buen juicio de embarcarse rumbo a un mejor destino.

Mendigos

Hombres y mujeres maduros o ancianos, borrachos, inválidos, mutilados, y en general cualquier otro habitante de las calles de Padema que no tenga capacidad para trabajar, ni delinquir, ni prostituirse. Son bastante abundantes, y se encuentran sobre todo en el Barrio de los Templos, dado que es ahí donde se concentran la mayor parte de comedores públicos, albergues para pobres, etc., con especial incidencia en los días festivos, pues el barrio se llena de Ciudadanos dispuestos a aflojar la bolsa dando limosna antes de presentarse a los oficios de los Templos.
Dado que muchos de ellos viven extramuros, comienzan a desaparecer rápidamente a la hora del cierre de las puertas de la ciudad. A la caída de la noche, apenas se ve ninguno, excepto que nos topemos con el escondite que algún pobre haya escogido para pasar la noche…en cualquier caso, resulta difícil de explicar que haya tan poco “sin techo” realmente sin un techo. Y es que el gremio de los mendigos vela por los más desgraciados.

Cortesanos y Meretrices

Los trabajadores del sexo. Mucha gente recurre a esta práctica para salir adelante y hay que decir que en Padema no es una opción tan indigna como en el resto del imperio, seguramente porque un negocio tan rentable no puede ser tan malo en la ciudad de los mercaderes.
Se pueden encontrar casi a cualquier hora del día o de la noche en las Dos orillas del río Érida a su paso por el barrio antiguo, en las horas posteriores al cese de la actividad del Puerto, en la zona hostelera del barrio del mismo nombre, y en los numerosos burdeles y casas de citas que alivian aquí y allá el tremendo estrés que soportan las Padmias y los Padmios, en sus horarios de atención al público.
Algunos y algunas amantes profesionales, de gran renombre, captan a sus clientes en el hipódromo, la ópera, el teatro y demás actos sociales que celebra la elegante, o más apropiadamente, acaudalada alta sociedad. Un par de las fortunas más grandes de la ciudad empezaron amasándose mediante el antiguo oficio, arruinando previamente las vidas y haciendas de otros incautos.
La parte menos agraciada de la profesión es la que opera en los alrededores del puerto (estos marineros…), mientras que la más común y numerosa lo hace a la caída de la noche y hasta la salida del sol en la ribera del Érida y los canales adyacentes, donde abundan las casas de citas, lugares que permiten el alquiler de una cama por un breve espacio de tiempo.
Mas afortunados (y bellos) son los que trabajan en los elegantes burdeles, que por cierto, según la última moda, ninguno está completo sin incluir un hombre o mujer Noroepu en su oferta. También son proporcionalmente más caros sus servicios. Estos establecimientos están dirigidos por antiguos profesionales que pudieron amasar el suficiente capital como para asegurarse una buena vejez.
Excepto las estrellas del oficio, que reniegan de todo parentesco con sus hermanos, todos gozan de la protección de la hermandad de cortesanos, suponiendo que cumplan con sus pagos a ésta.

Esclavos

Clase formada por los prisioneros de la guerra contra los bárbaros, los indígenas Porupu y los guerreros Noroepu. Son la carne de cañón del circo, la atracción exótica del burdel, las concubinas de menor rango, los destinados a los trabajos más indignos, la mayoría, menos valiosos que un caballo. Los indígenas Porupu, por ejemplo, son encerrados en sótanos de los herbolarios para aprovechar su conocimiento de las hierbas.
Deben ir con un grillete al cuello suficientemente a la vista y siempre que estén solos, con un permiso escrito. No pueden llevar ningún tipo de armas. Es muy poco común encontrárselos, con la excepción de las Islas de Sag y Etra, en donde acompañan a sus amos a actos sociales (hipódromo, o al circo del barrio de los Goliardos) o simplemente a pasear. Tener un esclavo es un lujo que no todos pueden permitirse, mostrarlo es un signo de ostentación.

Sirvientes

Estos son las personas que si bien son humildes, tienen un trabajo y a menudo un techo en la casa de un ciudadano. Los hay de todo tipo de edades, acostumbran estar en la calle haciendo su trabajo, puede ser que estén haciendo un recado o portando un mensaje, o que sean los conductores de la carroza de un noble, o una sirvienta que vuelve del mercado con verdura o que estén trabajando en la reparación de una fachada de una casa. Son numerosos en las horas de actividad comercial, apenas si se ve alguno después de la cena. En la noche, puede verse alguno haciendo un encargo, o esperando que su empleador termine en un burdel, cuidando su montura. No suelen ir armados, y habitualmente son sumisos y receptivos a la intimidación.

Residentes

Con este nombre se conoce al heterogéneo grupo de extranjeros que viven o visitan Padema con un permiso en regla para residir en ella. La mayor parte trabajadores por cuenta ajena, una gran parte son los marineros forasteros cuyos barcos atracan en los puertos, o Inmigrantes Nómadas y Bárbaros que han conseguido regularizar su posición y desempeñar empleos humildes. No pocos son comerciantes de otras ciudades en viaje de negocios.
Sus Costumbres son tan heterogéneas como los colectivos que forman este grupo, pero es de suponer que los marinos estarán en la zona del Puerto mientras que los Bárbaros serán los del Ghetto. Los Nómadas vivirán principalmente en su Barriada de Los Goliardos.
La totalidad de los acróbatas de teatro y los que trabajan en la ciudad en mercados, ferias, o establecimientos hosteleros pertenecen a esta clase.

Ciudadanos

El típico y la típica Padmia. El Ciudadano libre y de pleno derecho para disfrutar de la Ciudad de las Iguanas. Bien vestido, cortés, bromista, propietario de un pequeño piso, y de un modesto empleo o negocio y amante de la juerga y la discusión política y religiosa. Largo de lengua y corto de moral, y siempre dispuesto a aprovechar la oportunidad de arriesgar todo por un sueño…dorado.
Físicamente es de piel mas morena que blanca, y pelo mas bien castaño, con tendencia a llevarlo largo y recogido en una pequeña coleta, en los hombres y en una cola de caballo en las mujeres.
Tímidamente empiezan a aparecer los Padmios altos y rubios, junto con toda la gama intermedia hasta llegar al descrito más arriba, merced a la progresiva incorporación de la población de origen bárbaro.
Casi todos van acompañados de dagas y cuchillos y todas las demás armas legales. Algunos tienen permisos para acompañarse de armas aún mas grandes, incluso de guerra, cosa que hacen con gran orgullo (e irresponsabilidad).
Podemos encontrarlos en todas partes a todas horas, con la lógica disminución de trafico en las oscuras horas nocturnas.

Estudiantes

Hay un montón, sobre todo en el barrio de los Goliardos, alrededor de la universidad. Durante el día están en sus clases o reposando tras la última juerga nocturna. Al caer la tarde empiezan a salir y a alegrar la animada vida nocturna de éste barrio. Los voluntarios de la milicia de los goliardos son estudiantes que hacen un servicio al barrio. Los hay de muchas clases sociales, pero entre ellos no se distinguen los rangos.

Músicos

Debido a la importancia de la música en los actos sociales, los músicos tienen acceso a todas las capas de la sociedad, y son universalmente llamados “Maestro”, independientemente de su clase social. Si bien par haber accedido a este e status de se deben de superar los estudios musicales de 15 años de duración, y demostrar una habilidad superior a 16 en un instrumento. Suelen trabajar en grupos, y es común verles a cualquier hora apresurándose para llegar a tiempo al próximo compromiso. Se les reconoce porque van por ahí cargando con los instrumentos, y absortos en sus conversaciones monotemáticas, que generalmente incluyen la crítica a sus colegas. Algunos grupos tienen sus propios carros para desplazarse.

Hidalgos

Son la base de la baja nobleza, hijos de caballeros o hijos no primogénitos de Condes y Barones. Los trabajos manuales y de funcionariado se consideran indignos para ellos, por lo que a menudo están en una situación económica muy delicada. Tal vez por esto algunos, pocos, entre ellos se dediquen a embaucar a sus conciudadanos, o a respaldar con su alcurnia y sus modales un negocio dudoso. También los hay que se dedican al latrocinio más artístico. En cualquier caso, la mayoría de ellos cuenta con posibles suficientes como para darse la buena vida sin trabajar y sólo unos pocos han cogido el camino del delito para sobrevivir. El resto, una buena porción, vive del gorroneo y la caradura.

Caballeros

Aquellos que han sido recompensados por servicios prestados a la Aristocracia del imperio, generalmente en el campo de batalla.
Hombres y mujeres duros, guerreros hechos a si mismos, valientes y armados. Suelen estar al servicio de un señor de alto rango, generalmente tienen un código de honor que implica lealtad con su Señor. En cierta manera parecidos en actitud a los samuráis del Japón medieval. Muchos, carentes de señor, languidecen en tabernas y posadas esperando ser solicitados para alguna misión. Son muy respetados por la gente, acaso temidos, por lo que es tradición que los hosteleros rehúsen cobrarles, considerando un honor su presencia en su casa, acaso teniendo en cuenta la protección que ofrece tener un guerrero armado y veterano en la posada.
Como se puede deducir, llegan a ser un engorro para sus anfitriones, pues los hay que terminan abandonándose al alcohol y la pereza … pero como el tigre durmiente pueden despertar e incorporarse a una campaña en cualquier momento

Nobles

La alta nobleza. Barones y condes.
No es infrecuente ver cruzar la ciudad a toda prisa, armados, en carrozas o montando espléndidos caballos y acompañados por sirvientes y guerreros a los miembros de la Alta nobleza, apresurándose a resolver sus asuntos, bien sean políticos, sentimentales, o deportivos. Vestidos de la forma que corresponde a su rango, con las diademas de plata que indican su título, y con los signos y colores que representan las hazañas de sus antepasados.
Una parte de ellos, en particular los señores de las tierras al norte del Gran Río, pertenecientes a la Casa de Annia, vienen a la ciudad a resolver asuntos, pero no residen permanentemente en ella, se dedican a defender sus propiedades y habitantes de las amenazas del norte, cada vez más peligrosas y oscuras.
Otros, han dejado la espada y se han pasado al ábaco, y llevan título de Condes o Barones pese a que realizan labores mas propias de comerciantes de cuna más baja, si bien nunca es fácil distinguirlos de los primeros sólo por su aspecto. Tal vez la proliferación de matrimonios entre aristócratas empobrecidos y mercaderes ávidos de prestigio social haya sido la madre de esta nueva clase de nobles. Casi todos son de la Casa de Ilia.
El resto de la otrora poderosa aristocracia Padema derrocha sus fortunas heredadas en prostitución, juego, alcohol y hierba remota, y son los mejores clientes de los locales nocturnos, particularmente en los que se sitúan alrededor del circo, en Los Goliardos.
Como es lógico, los jóvenes son los que menos freno ponen a sus diversiones, ya que con la edad, responsabilidades y enfermedades van mermando las ganas de juerga. Sin embargo, el propio Príncipe, de quien se habla más abajo, se ha ganado una reputación de juerguista inagotable, y es seguido por una corte de amigotes cuya lista de títulos dejaría afónico al pregonero mas curtido.
El abuso del alcohol y otros intoxicantes, unido a los privilegios sociales como el derecho a llevar armas, a tener escolta Etc. junto con el paternalismo con que las justicia trata a los miembros de estas bandas de Aristócratas, los convierte en una auténtica amenaza en las noches de la ciudad.
La casa Pavetta, también longeva en el tiempo, tiene entre sus miembros a importantes elementos de la sociedad, como el comandante de los custodios, Garel, o su hijo Barrakas, juez del pueblo.
La casa Druga es otra de las familias influyentes en Pádema. Sobre todo desde que el cabeza de familia, Bruka es el magistrado de comercio.

Flora: La Flor y la nata

Aquí van las personalidades más relevantes, aquellos con mucho poder, riqueza, fama, belleza, o sabiduría. Incluso algunos con un poco de todo a la vez. Naturalmente esto excluye a los PJ’s

Iane Aethir la bella

Esta mujer de 28 años es de una belleza impresionante. De piel morena clara, pelo oscuro y rizado y enormes ojos azules, boca sensual, dientes blancos y perfectos, y la mas embriagadora de las sonrisas. Viste su cuerpo con elegantísimas telas que sugieren lo voluptuoso de sus formas, y muchas damas la tienen como el modelo a seguir en lo que a la elegancia se refiere, pese a que la critican ferozmente por razones que veremos abajo. Sus movimientos son graciosos, sus modales exquisitos y su sonrisa la más encantadora.
Es famosa en la ciudad y la fama de su belleza trasciende a otras regiones del imperio. Vive en una de las mansiones de la isla de Sag, que perteneció a su difunto marido, el Gran comerciante Aethir, de quien heredó el nombre y su imperio. Cuando contrajeron matrimonio el tenía 60 años, una salud de hierro, y dos herederos nacidos de su primer matrimonio y ella 19 años y una belleza sobrecogedora, lo que provoco un cierto escándalo en su momento.
Cinco años más tarde la salud de hierro y los dos herederos habían desaparecido para siempre.
Los rumores dicen que esta mujer ha sido amante del Príncipe Udra III, a quien habría dejado plantado por el actual emperador, si bien no se habrían vuelto a ver desde que éste heredó el trono de su padre.
Se sabe de algunos nombres de la aristocracia y la alta sociedad que se habrían quitado la vida al ser rechazados por ella, y de algunos otros que habrían acabado en el presidio después de matar en duelo a otro noble pretendiente.
Ahora, entrando en la madurez, su belleza es aún mayor, y es difícil reprimir un gesto de sorpresa al verla por primera vez.
Hay rumores que dicen que a veces acude al circo en secreto y que paga grandes sumas para verse con sus gladiadores favoritos, la noche posterior a los combates.
Posee uno de los asientos en la lonja del Oro, y parece tener un gran instinto para los negocios.
Siempre está acompañada por una mujer pequeña y atletica, que viste grandes túnicas, y que esta en constante estado de alerta. Además de otro par de guardaspaldas.

Yigo

Poco se sabe de los orígenes de este hombre de 35 años, salvo que es raabio que no nació en Pádema y que empezó su vida pública sirviendo de modelo para las esculturas del Gran Oranes, ya fallecido, y que produjo en los diez últimos años de su vida sus mejores obras.
Es de una planta impresionante, 1’85 de estatura, y proporciones perfectas. Es moreno de ojos oscuros, de bellas y viriles facciones y poseedor de una voz poderosa y templada. Tras la muerte de Oranes, y después de un breve periodo en el que se dedicó a cantar por los tablados gracias a su excelente voz, tuvo la oportunidad de empezar una carrera de actor en una de las mejores compañías de la ciudad, según las malas lenguas por meterse en la cama de la empresaria de la compañía que era 30 años mayor que él.
Entonces empezó a hacerse realmente famoso haciendo papeles de heróico galán en los teatros, ganándose la admiración del público femenino (y parte del masculino) y la animadversión de los otros actores por su exasperante falta de interés en la interpretación-que suplía con miraditas y guiños a uno u otro palco- pese a estar dotado de un cierto talento para este arte.
No obstante no tardo en darse cuenta de que podía ganar mucho más dinero y prestigio ofreciendo sus servicios amatorios a las acaudaladas damas de la alta sociedad y en ocasiones a también a sus esposos por lo que dejó hace diez años los escenarios por las alcobas.
Actualmente reside en una pequeña mansión de la Isla de Sag, y regenta un prospero negocio de citas para la alta sociedad integrado en el gremio de cortesanos del que curiosamente no es miembro.
Es un habitual de las fiestas y saraos de la ciudad. Siendo una persona jovial divertida y carismática, y con un talento sobrenatural para el flirteo.
Naturalmente tiene fama de tener un miembro viril bastante grande, de ser todo un experto en las artes amatorias y sobre todo de ser capaz de alcanzar múltiples orgasmos en una sola sesión: no iba a ser todo por su cara bonita

Príncipe Udra III

Un hombre maduro, de pelo corto y canoso, de facciones nobles e inteligentes ojos grises. De atlético porte, bastante alto, la voz levemente ronca y movimientos decididos y elegantes. Tiene el porte de un rey guerrero de la antigüedad, y suele usar el tono amable pero firme de quien se esmera en convencer porque está acostumbrado a mandar. Viéndole y escuchándole no resulta extraño que sus hombres de confianza le adoren y que sus amigos le sean fieles hasta la muerte, aunque sea mas normal que le acompañen al burdel y a la casa de juegos.
Se supone que por las venas de éste hombre de 39 años corre la sangre de Ilia, el primogénito de los tres primeros Padmios de la leyenda del nacimiento de la ciudad.
Príncipe Udra III de la casa de Ilia es su nombre completo, pero popularmente se le conoce como el príncipe.
Desde la guerra civil de hace cincuenta años las casas nobiliarias de Ilia y Lareta se han aliado, dejando a un lado sus ancestrales para instaurar un principado independiente del imperio, y son apoyados por un partido político conocido como los Aristos. El Príncipe Udra III es el líder de éste partido.
Pero aunque durante el día se dedica a sus intrigas políticas, reserva parte de su energia para participar en juergas nocturnas, a las que acude disfrazado, sin reparar en gastos ni en si le llevan a las zonas más peligrosas de la ciudad. Esta circunstancia exaspera a sus partidarios y regocija a sus detractores, pues alguna vez ha acudido a un debate crucial del consejo con los síntomas de una fuerte resaca.
No obstante, esto no le impide resolver brillantemente muchos de sus duelos dialécticos, y alguna vez ha hecho picadillo, parlamentariamente, a algún pretor que se había confiado al ver sus ojeras y aspecto cansado.
Así como está dotado para las lides dialécticas es un excelente espadachín, y son famosos dos sucesos:
Cuando salió triunfante de un combate en el circo luchando contra tres gladiadores-uno de ellos el famoso Siqua, a quien decapitó. Las gradas exhalaron un enorme suspiro, a medias de alivio, a medias de decepción.
El día que sobrevivió a la traición de uno de sus escoltas, que le abandonó mientras gozaba de los servicios de una cortesana. Desnudo, consiguió arrebatarle la daga envenenada al asesino que se habia arrastrado a su espalda y le dio muerte a él y a otros dos que entraron por la puerta armados con espadas para auxiliar a su compañero. Posteriormente, el escolta que le había traicionado se ahorcó, arrepentido de su crimen.
Esto ocurrió hace 8 años y desde entonces no ha vuelto a repetirse.
Naturalmente hay quien afirma que está protegido por el espíritu de Pádema, la Matrona de la ciudad.
En conclusión diremos que El príncipe Udra III pese a poseer la combinación de carisma , inteligencia y fuerza que está reservada a los grandes líderes de los hombres carece de la fibra moral de éstos.
Sus ambiciones son mezquinas y se limitan a satisfacer sus apetitos y su vanidad, sin estar realmente dedicado en cuerpo y alma a ninguna causa, ni siquiera a la suya propia. No son muchos, ni siquiera entre sus partidarios los que creen que algún día liderará el principado a la libertad, y la mayor parte vuelven los ojos a su joven hijo, el Conde Gamla.

Ulrik el Medio-orco

He aquí un tipo enorme y algo pasado de peso. Supera la braza de estatura, las 15 arrobas de peso y los 40 años de vida pública en la ciudad de las Iguanas. De su origen o su infancia y juventud nada se sabe. Su piel es clara tirando a grisácea, pelo oscuro, algo cargado de hombros, y un rostro simiescoe, bastante monstruosos. Todo el mundo ha oido hablar de ‘El medio Orco’, si bien no esta claro si efectivamente es un híbrido de las dos razas o si por el contrario el y sus hermanos son sólo una familia de tipos muy feos, o si les quemaron la cara con ácido al nacer.
En cualquier caso, a él le es indiferente, y no ha tenido nunca reparos en mostrar su rostro a la luz del dia, o en negociaciones cara a cara, o para acudir cada primer día de la semana a las reuniones del consejo, como Pretor en representación del Barrio Antiguo cuyos destinos maneja con puño de hierro en guante de acero, manteniendo la paz entre los diferentes colectivos que lo habitan- mendigos, cortesanos, habitantes del ghetto bárbaro, delincuentes. También se encarga de castigar a los criminales que actúan por libre, sin respetar las normas que rigen las actividades de ladrones, mendigos, falsificadores, matones etc. Los métodos de sus guardias son infames y temidos.
También controla el asiento en el consejo del gran Maestre del Gremio de los Mendigos, que ocupa un hombre de confianza suyo. Como ya hemos explicado antes, el gremio de los mendigos es una tapadera para el de los ladrones. Éstos poco interesados en cuestiones de política. a cambio de cederle a Ulrik ese asiento, reciben la protección de El prefecto y su guardia, ‘Los Mil Ojos’, y otros beneficios que reporta cooperar con un Señor del Crimen.
Oficialmente es un prestamista, propietario de una casa de empeños y de varias casas de prestamos por la ciudad. Negoció con el que comenzó y con el que comenzó a masar su inmensa fortuna.
De su vida privada o hábitos nada se sabe, pues un ejército de matones y espías la protege. No es amigo de fiestas ni ostentaciones, ni se le conoce vida amorosa, afición, ni vicio alguno…y no es un tema agradable o seguro de conversación, pues como cualquier padmio diría: ‘Shhhh! Quien tiene Mil Ojos bien puede poseer Mil oídos’
Se dice de él que es pragmático e implacable, un mal enemigo.

Garel de Pavetta

Cabeza de la familia Pavetta y comandante de los custodios. Ostenta el título de Conde del Imperio.

Barrakas de Pavetta

Primogénito de la casa Pavetta , y juez del pueblo.

Fionna de Pavetta

Hermana de Garel y jefe del cuerpo de mensajeros de la ciudad.

Bruka Druga

Cabeza de la familia Druga, es conde y Magistrado de Comercio, uno de los personajes más influyentes de la ciudad si quieres que tu negocio prospere.

Luka Druga

Hermano de Bruka, dueño de una de las compañías de flete de barcos.

Ostilia Druga

Otro hermano de Bruka, dueño de uno de los astilleros más importantes del Imperio, tiene gran influencia con el Magistrado Naval.

Rotselia Druga

Hija mayor de Luka Druga, dueña de uno de los mejores locales de comida de la ciudad.

Elana Druga

Hija de Luka Druga, conocida libertina, que malgasta la fortuna familiar.

Cardenal Lucius Aquila

Obispo coadjutor de la Iglesia de la Unidad, y cabeza de la familia Aquila.

Juno Aquila

Hermano del cardenal Lucius y jefe de los prácticos del puerto.

Romigus Nonterra

Hijo bastardo de Juno, y capitán, según dicen, por sus propios méritos, del cuerpo de Escoltas.

Otros habitantes de menor importancia.

En esta sección aparecen personajes menos importantes a nivel político o social, pero que darán color a tus partidas. ¡Anímate a crear alguno! Otros Personajes

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